Definición de Economía Imprimir E-Mail
escrito por Miguel González Abeytua   

Image Cuando discutimos sobre "Economía", damos por hecho que todos hablamos de lo mismo. Suponemos que cualquier interlocutor tendrá en la cabeza la misma idea que nosotros acerca de qué es la Economía. Quizás no sea así. La definición del objeto para su posterior estudio, puede ser el más importante de los debates.

Será crucial porque a partir de él arrancaremos nuestro estudio atendiendo a unos aspectos de la realidad y no a otros teniendo en cuenta unas variables y no otras.

Cuando entramos en la facultad nos encontramos con una definición que parece incuestionable. Nos dicen que la Economía es la "manera en que las sociedades utilizan los recursos escasos para producir mercancías valiosas y distribuirlas entre los diferentes individuos para satisfacer así sus necesidades ilimitadas". Esta manera de definir nuestro objeto de estudio es, cuando menos, discutible. Los términos: escasez, mercancías valiosas y necesidades ilimitadas no son arbitrarios.

No pretendemos aquí desmenuzar esta definición palabra por palabra, pero sí nos parece fundamental señalar que lo que hace de la Economía una parte de las ciencias sociales tan controvertida es que el sujeto que investiga es parte interesada del objeto estudiado. Esto no pasa, por ejemplo, en las Ciencias Naturales. Es cierto que al hablar de economía trataremos, entre otros temas, la producción e intercambio de bienes, y esto no es una cuestión menor para nadie. Por esta razón, la definición de Economía y su posterior estudio y desarrollo que dé un sujeto u otro será necesariamente interesada.


Otras escuelas de pensamiento amplían la perspectiva y hacen hincapié en el componente social. Defienden que la economía es la "ciencia que estudia cómo organizan las sociedades la producción, distribución y consumo de sus medios de vida". Afirman que el objetivo de cualqueir economía es la reproducción y asumen que el epicentro del "sistema económico" no es sólo el intercambio de bienes (mercancías según la definición anterior) sino que la producción (qué se produce), juega un papel crucial dentro del mismo "sistema". Además, entienden que "lo económico" y "lo social" son dos caras de la misma moneda y que es imposible explicar la realidad sin tener en cuenta ambos aspectos de la misma.


A nosotros, esta definición nos parece indudablemente más completa que la primera, pero por otro lado, creemos que aún "está coja". No se hace referencia, por ejemplo, a que las decisiones que tomamos sobre qué y cómo producir afectan, y a la vez condicionan, el mundo físico que habitamos y al cual estamos irremediablemente sujetos. Pensar que es posible mantener un productivismo desaforado (haya o no un posterior "mejor" o "peor" reparto) es negar la realidad de que el ser humano es un animal que habita en la biosfera del planeta Tierra y que, como tal, está sujeto a ese mundo físico finito al que antes hemos hecho referencia. Pensar también que solucionaremos el problema a través de la técnica y la tecnología es de un optimismo igualmente exagerado.

Por tanto, olvidar u omitir la relación existente entre las actividades económicas y sociales con el medio físico en el que se desarrollan éstas, y apartarlas de la definición de nuestro objeto de estudio, nos parece un grave error de análisis. Las consecuencias que tengan estas prácticas sobre el medio en el que se realizan serán determinantes para su futura reproducción.

Autores como J.M. Naredo, para solucionar el problema, proponen superar la valoración monetaria para dar paso a una valoracón en términos energéticos. De esta manera, defiende el autor, nos daríamos cuenta de si nuestra actividad económica es viable ecológicamente o es antinatural y nos convierte en nuestros propios parásitos y verdugos.

Otro aspecto importante que nos parece que se escapa al definir nuestro objeto de estudio es el psicológico. La producción y reproducción social es llevada a cabo por personas.

El componente ideológico del qué producir, pero sobretodo, el cómo y el para qué, afectarán de manera indiscutible sobre estas personas y las relaciones sociales que luego serán puestas en práctica por ellas mismas.

Por otra parte, también creemos que no sólo las condiciones materiales determinan el carácter del ser humano. Un politólogo (o Aristóteles...) defendería que las prácticas en los distintos campos de la vida parten de decisiones políticas y que éstas, nacen en el mundo de las ideas.

Llegados a este punto, tomando conciencia de la complejidad de la realidad, a lo mejor deberíamos cuestionarnos la pregunta inicial de nuevo. Quizá esta pregunta debería dejar de ser "cómo definir la economía para su posterior estudio" sino, si queremos dar cuenta de la realidad, ¿podemos estudiar ésta separando las diferentes disciplinas que la intentan explicar?

Para intentar explicar y entender el comportamiento del ser humano, ¿podemos separar la economía de la sociología, de la psicología, de la antropología, de la filosofía, de la ecología o, por supuesto, de la historia?

Creemos que cualquier definición que intentemos dar de cualquiera de estas disciplinas por separado, o desde su punto de vista, será errónea. El objeto de estudio sólo puede ser abordado desde una perspectiva interdisciplinar, transversal. Entendemos que la Ciencia Social es una única disciplina difícil de separar, incluso, de la Ciencia Natural.

Si la pregunta y el objeto de estudio son complejos, la respuesta ha de ser, necesariamente, compleja.

 

 
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